La familiaridad con la zeolita empezó hace muchos siglos. La gente se dio cuenta de que los animales enfermos acudían a cierto lugar de las montañas y lamían las rocas, tras lo cual se recuperaban. Más tarde se descubrió que en esos lugares había mucha zeolita, que actuaba como una medicina para el organismo.
Mientras que nuestro viaje con MicroZeoGen comenzó con la perspicacia del distinguido profesor europeo Pavelić Krešimir, famoso por su experiencia y su permanencia como asesor científico. Fue el visionario fundador del Departamento de Medicina Molecular de Zagreb, así como del Departamento de Biotecnología de la Universidad de Rijeka, y vicedecano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pula.
Para obtener el máximo beneficio de la zeolita, la micronizamos utilizando el método Tribomecánico de micronización y activación. Al triturar la materia prima de la zeolita, cuyo tamaño es de 30-50 micras, se consigue moler el mineral golpeando una partícula contra otra, sin dañar su estructura molecular. De este modo, aumenta la superficie del material, al tiempo que se incrementa la eficacia de todas las funciones hasta un 50%.